yoEste soy yo. Alberto me llaman y tengo 31 años, actualmente vivo en Terrassa, tengo una mujer y una hija a las que adoro y soy geek por naturaleza. Me apasionan las nuevas tecnologías y la informática en general.

Mis pinitos en el mundo de la informática y todo lo que la rodea, empezaron de bien pequeño. Recuerdo que iba a la escuela de primaria Sant Rafael, en Sant Boi de Llobregat. En este pequeño colegio que solo alcanzaba hasta 2º de EGB, nos hicieron una propuesta de lo más interesante. Consistía en mover los objetos de la pantalla de fósforo verde de un ordenador Intel 80286 mediante la inserción de tarjetas perforadas en un lector. En la pantalla aparecían coches, camiones y hasta pequeñas personitas que estaban deseosas de corretear por el paisaje a base de píxeles que se formaba en el fondo del monitor. Los alumnos levantábamos la mano ansiosos de que el profesor nos escogiera para ser el siguiente en insertar la tarjeta con el dibujo correspondiente al personaje de la pantalla para que éste cobrase vida.

Sin embargo no fue hasta los 13 años cuando con mucho esfuerzo mis padres pudieron comprar mi primer ordenador. Era un compatible que pensaba con un Intel Pentium MMX corriendo a la friolera de 233Mhz y 32MB de RAM. Todo ello sobre un disco duro Seagate de 2GB aderezado con Windows 95. Todo un PC de nueva era.

No fue de mis primeras experiencias, ya había trasteado con el 80386 de mis primos (¡gracias!). En esa máquina con 1 MB de RAM y 256 colores fue donde conocí los primeros videojuegos, la locura de no poder pulsar más de 3 teclas simultáneas —el condenado se ponía a pitar indiscriminadamente—, y eso jugando dos personas en el mismo teclado, es complicado, si uno frenaba y giraba, el otro solo podía acelerar… Ahora tenemos teclados que soportan mas pulsaciones simultáneas que dedos tenemos en las dos manos y mandos con 27 botones para cada jugador.

Con mi PC aprendí a trastear el hardware, como desmontar y montar, como romper y… como mi padre pagaba resignado una y otra vez las reparaciones de un equipo, que sin duda sentó las bases de mi futuro, mi profesión y mi pasión.